“No todos somos así”

En Chile y el mundo se discrimina todo el día, todos los días. Al “cholito pe'” que se toma unas cervezas de más y va dando jugo en la micro, al “fleto” que se le ocurrió salir con los ojos delineados y labios pintados  a carretear, a la “maraca” que se metió con tres güeones de su carrera y obvio que todos se enteraron.  O sea,  va de la mano del género, la raza, orientación sexual, nacionalidad, clase, etc.  Muchos de nosotros hemos caído en el tipo de agresión que  procederemos a ejemplificar antes de explicar.

A continuación, un palabreo semi-ficticio entre A y B (A, latina de ascendencia africana y B, latino más pálido):

A: “En Latinoamérica, a las afro-latinas nos tratan como el pico

B: “No creo que sea así. Igual depende de qué parte de Latinoamérica estemos hablando.

Esta situación llega gracias al servicio de post-venta de la discriminación. Cuando una persona ya ha sido agredida. Cuando se abre para contarnos parte de su vida, nos relata su experiencia y ¡PAF! Le hacemos pasar por algo tan malo y degradante como lo que ya vivió. Volvamos a echar un vistazo ¿Qué hizo B en esta situación? ¿Vio, amigo lector? El B le gritó a la A en su cara “ME IMPORTA UN PICO LO QUE VIVISTE. MIS Y AMIGOS Y YO NO SOMOS ASÍ” ¿Bien feo, cierto? Ya po, no lo hagamos más.

y ¡PAF! nació la discriminación
y ¡PAF! nació la discriminación

B: “OYE PERO YO NO ANDO DISCRIMINANDO ¿POR QUÉ TENGO QUE AGUANTAR QUE DIGAN QUE TOOOOODOS EN LATINOAMERICA DISCRIMINAMOS A LOS AFRO-LATINOS?

B, tranquilo,  tu inquietud es una reacción totalmente normal cuando no te has detenido a reflexionar. Conversemos un poquito más y ya ni siquiera tendrás que planteártela en el futuro.  Les invito a que apliquemos la filosofía del poncho. Si no les queda, no se lo pongan ¿No estás discriminando? Perfecto, sigue así. No merecemos un premio por no discriminar. No es algo que se supone que hagamos pue’. El no ser parte de un medio que ataca a gente en posición de desventaja como norma, es clave y esencial. Mostrar tu postura por medio de tus acciones. Lo más bonito es que podemos aplicar esta idea en toda clase situaciones que rodean a un acto de discriminación.

Chao Sartre. Esta es mi filosofía.
Chao Sartre. Esta es mi filosofía.

A: “Oye, y no está de más decir que la mayoría del maltrato es llevado a cabo por hombres.

B: “Entiendo que eso pasa mucho y es una lata. Pero, yo no soy como los otros hombres. No nos puedes meter a todos dentro del mismo saco. No todos somos así

Amigo, B. Casi, casi lo lograste esta vez. Lo malo es que ahora estás tratando que una situación de la cual no eres víctima, gire alrededor tuyo. Al hacer eso, no solo volvemos invisible la agresión individual, sino que también nos tapamos ojos y orejas para ignorar el problema.

No basta con no ser parte del problema original, pues reconocer el abuso, el privilegio  y la discriminación que otros si sufren, es la única forma en la que podrás aportar algo positivo a la experiencia de quienes viven día a día algo que a ti no te toca.

No seas el tiburón. Nadie quiere al tiburón.
No seas el tiburón. Nadie quiere al tiburón.
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