Avalancha de Famosas Desnudas: Erecciones Inmorales

Esta entrada es una colaboración estelar entre Sapo y Sepo que nació de una conversación que tuvimos respecto al #Celebgate, la filtración de fotos desnudas de varios famosos. Nos llama la atención la cantidad de fotos filtradas de mujeres famosas, versus una cantidad menor de fotos de penes famosos rondando la Internet, junto con una tendencia a culpar a las mujeres expuestas por ser tontas, confiadas, calientes o maracas, así que de eso vamos a hablar un poco ¿De quién es la culpa? Como Delfin, nos preguntamos ¿Quién lo hizo y por qué lo hizo?

Me das vergüenza, Internet
Nos dan vergüenza, gente.

Este tipo de reacciones no son más que una forma de culpar a mujeres por sacarse una foto, olvidando un contexto de intimidad y confianza que muchos hemos vivido, negando que todos subimos información delicada a la nube a diario sin siquiera pensarlo dos veces. No puede ser que vez que se filtre algo con contenido erótico, recurramos a culpar a la mujer involucrada, sin pensar en el daño emocional para ella ni condenar las intenciones de quienquiera que haya filtrado esas fotos o el sistema endeble de seguridad de la nube que podría afectarnos a todos. Pareciera que a la mujer se le suele otorgar menos respeto como ser humano, exigiéndole a la vez un comportamiento intachable que ni siquiera los más críticos podrían cumplir.

Bajo esta lógica, la mujer merece ser objeto de escrutinio sexual, simplemente por ser mujer: revenge porn, el piropo callejero, los agarrones en el metro. Tienes que ser pura, inmaculada y frígida, pero a la vez tu cuerpo de mujer es propiedad pública que podemos observar, diseccionar y criticar sin consecuencias, y bueno, cualquier cosa que te pase es culpa tuya, así que no vayas a recurrir a pedir ayuda, que tú te lo buscaste por ser como sea que eres.

"Te dije que la Kate Upton tenía mejores tetas que tu señora"
“Te dije que la Kate Upton tenía mejores tetas que tu señora”

Quizás por la cosificación del cuerpo de la mujer es que al momento de ver las fotografías filtradas de una mujer famosa desnuda es tan difícil hacer la diferencia entre “veo un cuerpo que me gusta” y “esta situación es abusiva a cagar”. Es como si se volviera una misión personal el apoyar con argumentos una tesis impuesta por la cabeza del pico o el morbo obsesivo.

El mensaje que la filtración de famosas desnudas envía es “Si eres famosa y se te ocurre vivir tu sexualidad, es tu deber encontrar un compañero lo suficientemente decente como para no explotar tu intimidad”. El fenómeno expía de toda culpa al receptor de las imágenes, mientras que del distribuidor, ni hablar. Obviamente, ninguna de las famosas recientemente afectadas tendrán derecho a pataleo. Que ni osen a quejarse de la vorágine morbosa que esparció sus cuerpos desnudos en Internet ¿Cómo se le va a ocurrir? Si son calientes. Si son famosas. Así que se nos van callando y vamos haciendo rondas de prensa para la siguiente película, sesiones para el siguiente ejemplar de Sports Illustrated y desarrollando cuero ‘e chancho porque al resto del mundo no le interesa cómo ni por qué su privacidad fue violada. Es verdad, estos casos han llegado a las cortes, pero los invito a nombrarme quién subió las fotos de Scarlett Johansson (sin Googlear, patu’os).

La rapidez con que se difundieron estas fotos es característico del medio en el cual se publicaron, pero también es una respuesta que demuestra la costumbre de ver los cuerpos de celebridades como propiedad pública, algo que nos hereda tanto la cultura del Paparazzi como esa misoginia morbosa que busca ver cuerpos desnudos en un contexto de moral y legalidad dudosa, quizás por la adrenalina que produce lo prohibido, quizás por un intento de encandilarse con el glamur hollywoodense, quizás para aplastar a mujeres visibles y confiadas, no sé.

La misma obsesión con el cuerpo y la intimidad de la mujer, más si es famosa, es la que invita a la diseminación de fotos de malfuncionamiento de vestuario, como los infames Boloccazos y los nip-slips, y que hace que Google autocomplete el nombre de cualquier famosa con “hot”, como si fuera un satánico segundo apellido, la letra escarlata que deben llevar por ser mujeres y figuras públicas.

¿En serio, Internet?
¿En serio, Internet?

El futuro relacionado a estos casos, afortunadamente no pinta tan oscuro. A comienzos de la década y de la mano al sitio gringo IsAnyoneUp.com, el revenge porn empezó a ganar tremenda notoriedad en internet (Hunter Moore, sacúdete en tu cripta virtual). Desde hace poco, EEUU empezó a generar leyes en contra de esto, por lo que finalmente existen precedentes que permiten perseguir al “ya no está conmigo, así que voy a poner sus tetas en el twitter”. Si bien, el caso de #Celebgate corresponde a un hackeo masivo, algo que ya es ilegal, la motivación detrás de esta filtración es bastante similar y sus consecuencias igual de dañinas, así que ojalá que los metan a todos preciosos.

Quien no se haya sacado una selfie erótica, que tire la primera piedra, pero ya saben, mientras no nos llegue el chorreo de avance legal que está sucediendo en otros países, tápense la cara pa’l Snapchat y el Whatsapp califa. Ninguna pareja es tan confiable cuando terminamos y cualquier conocido se transforma en juez al ver tu completa desnudez en Facebook, porque el cuerpo humano todavía nos parece digno de aferrarnos a nuestro collar de perlas.

"Estoy juntando todas sus fotos cochinas para mandarlos al infierno"
“Estoy juntando todas sus fotos cochinas para mandarlos al infierno”
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