Reggaeton y Bachata: Lo bonito y lo muy feo.

La bachata y el reggaetón son géneros que difícilmente dejan sin opinión a la gente. Desde quienes los disfrutan, a los que los repudian. Encontramos tantos admiradores de sus ritmos pegajosos como negadores de sus habilidades musicales. Con esto en mente, es que hoy comentamos cómo estos estilos musicales, por un lado ayudan a todo un continente en términos raciales y de desafío al privilegio, pero por otro, entorpecen y dinamitan la lucha por la igualdad.

Una rápida búsqueda en Twitter, nos muestra algo que es evidente: En Chile, el reggaetón y la bachata se relacionan con nuestra tan vapuleada cultura “flaite”.

Los insultos dirigidos tanto a los seguidores, como a los artistas de estos géneros musicales abarcan desde racismo hasta homofobia. Esto no es nada de raro. En realidad, ya habíamos mencionado el tema. La verdad, es que muchos de estos ataques hacen la vista gorda hacia cómo el reggaetón y la bachata, durante 3 minutos y 30 segundos le dicen al resto del mundo que el latino existe y no está empecinado en ir a robar a Europa o trabajar de ilegal en EEUU, como el estereotipo racista dicta.

Envy is a sign of admiration .Hate is the epitome of destruction” (Romeo Santos en Odio)

Ya no me cabe un sello más en el pasaporte. Cantar y hacer dinero pa’ mi es un deporte” (Arcangel en Llegamos a la disco)

Por el tiempo que dura una canción, estos morenos imperfectos, alejados del estándar de belleza televisivo y la estética del artista esnob, son reyes del mundo. En la idealización que presentan en sus rimas y ritmos, reggaetoneros y bachateros nos sacuden de encima a la corporación multinacional que dicta que somos mano de obra, reventamos al supremacista blanco que dice que latino es inferior, se le tapa la boca al primer ministro que proclama que el pueblo americano es un problema para el resto del mundo. Nos dicen que puertorriqueños, dominicanos, colombianos mandan; y que peruanos, chilenos y venezolanos también podemos hacerlo. Sin importar que seas el hijo de obreros morenos del Bronx o que te hayas criado entre balazos en Medellín, ahora puedes estar en la cima del sistema que te dijo que no podías lograrlo. Cuando te enseñan que lo que debes tener, solamente es alcanzable mediante la educación y el dinero, y estos te son negados sistemáticamente; el lograrlo mediante la música es un logro tremendo (mención aparte a: fútbol, crimen).

¿Reconocimiento de Harvard? Ok.
¿Reconocimiento de Harvard? Ok.
¿Viajar en el tiempo? Me parece bien.
¿Viajar en el tiempo? Me parece bien.

Imagino que a estas alturas, ya están saltando cuestionamientos, pero tranquilidad que esto no es una apología. A la vez que la bachata y el reggaetón son tremendos agentes del empoderamiento y la afirmación latina, están muchísimo muy cojos en otros sentidos ¿Qué pasa con las mujeres en estos géneros? ¿Cuál es el rol que se le ha asignado a la femineidad en los ritmos del momento? Es verdad, podrán venirse a la mente un par de intérpretes como Ivy Queen, Rayda o Yami Bonetti, pero generalmente no hablamos de relevancia si no se trata de bachateros y reggaetoneros. Aún más grave que la falta de exponentes, es el cómo las mujeres aparecen representadas en las letras de estas canciones. Desde la objetificación de la mujer en canciones como “La Nueva y la Ex” de Daddy Yankee, a invitaciones con preocupantes tonos de violación en “Propuesta Indecente” de Romeo. Tristemente, estos ritmos del sur del planeta, no se quedan cortos en la imposición de la pichula como cetro para gobernar.

Muy bien que el Big Boss haya sabido defender frente a los cuestionamientos contra la “música urbana”. Pero lamentablemente, esa misma defensa en contra del discurso misógina del reggaetón solo podrá ser esgrimida cuando esta actitud sea removida. Me alegra que EL Rey de la Bachata proclame adorar a la mujer y dedique casi la totalidad de su música a hablar de amor, pero solo podré creerle cuando deje de agredirla con letras como la antes mencionada y no siga representándola como una cosa que puede ser disputada entre dos o más hombres.

¡Que no te la gane la mentalidad del imperio!
¡Que no te la gane la mentalidad del imperio!

Para las músicas latinoamericanas más influyentes del momento, esta es la tarea más grande. Es un increíble logro posicionar al hombre del sur y centro América en la cima, pero en esa misma oración es donde radica el mayor problema: Solo se habla del hombre como sujeto, mientras la mujer queda relegada a objeto. Nuestras expresiones culturales jamás serán completamente válidas o creíbles si están envueltas en machismo y misoginia. Uno de los prejuicios que más amplia e históricamente se ha esparcido en cuanto a la cultura latina, es el del machismo. Y jamás podremos sacudirnos este violento fantasma si nuestros exponentes más populares siguen encajando perfectamente en lo que otros suponen y esperan que seamos.

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